lunes, 21 de diciembre de 2009

Lucas 1:26 - 38 MARIA MADRE DE JESÚS



LUCAS 1: 26 - 38

María es un rol modelo para madres quiénes son mujeres de Dios. Y el ángel dijo a ella, no temas, María: porque has hallado la gracia delante de Dios. Y, ahora, consevirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás a su nombre JESÚS. Este será grande y será llamado El Hijo del Altísimo. - Lucas 1:30-32


Lucas 1,26-38
En aquel tiempo, 26 el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
28 El ángel, entrando a su presencia, dijo:
*Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.*
29 Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo era aquél.
30 El ángel le dijo:
- No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios.
31 Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús.
32 Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre,
33reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
34 Y María dijo al ángel:
- ¿Cómo será eso, pues no conozco varón?
35El ángel le contestó:
- El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
36Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, 37porque para Dios nada hay imposible.
38María contestó:
- Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.
Y el ángel se retiró.


La anunciación del Nacimiento de Jesús hunde sus raíces en el profundo proyecto de salvación de los hombres, comenzado ya en la primera Alianza. Lucas, subrayando este aspecto, presenta la maravillosa intervención de Dios en la vida de Isabel y de Zacarías (cf. Lc 1,13ss). Dios transforma la esterilidad humana y hace florecer la vida, ofreciendo el don de un Profeta, Juan, que preparará el camino al Mesías. Es, precisamente, en este contexto de la miseria humana y de la divina Providencia, donde Lucas narra el hecho más misterioso de la historia de la humanidad: la Encarnación de Dios.


versículo, 28: Las primeras palabras dirigidas a María contienen el mensaje más importante: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo...". La invitación a la alegría supone que ahora se cumplen todas las promesas mesiánicas hechas a la Hija de Sión, al pueblo elegido (cf. Is 12,6; Sof 3,14-15; Jl 2,21-27; Zac 2,14; 9,9). La venida del Señor se convierte en motivo de alegría para todos los que esperan la salvación. Hay también otro motivo de alegría. María ha sido llamada llena de gracia (kecharitomene), "colmada de gracia", transformada e interiormente renovada por Dios. El don con que María ha sido agraciada es una promesa para toda la humanidad.
Ser madre es algo muy especial. Es una responsabilidad impresionante. Cualquier niño es un regalo de Dios y la crianza de niños es una de las cosas más importantes que un padre tiene que hacer. Hoy es un día en el que le damos gracias a Dios por lo que nuestras madres hacen y han hecho para criarnos de una forma que honra a Dios. El amor y cuidado de una madre comienza incluso antes de nacer. Con María comienza con una humilde obediencia a la voluntad de Dios. Cuando ella aprendió su papel de traer a Jesús al mundo, ella le contestó al ángel: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. (Lucas 1:38). Tan asustada como ella debería haber estado por ver un ángel, ella respondió el llamado de Dios al deber. Ella cuidó de su hijo todavía no nacido cuando ella visitó a su prima Elizabeth. Incluso mientras ella estaba embarazada, ayudaba a su prima en los últimos meses antes de que Elizabeth diera a luz a Juan el Bautista. (Lucas 1:39-56). María siguió las costumbres de adoración cuando trajo a Jesús para ser circuncidado de acuerdo con la ley.María protegió al bebé Jesús del daño huyendo a Egipto cuando un ángel le advirtió a José que el Rey Herodes trataría de destruirlo. (Mateo 2:12-14). Ella llevó a Jesús a la Fiesta de Pascua donde él permaneció en el templo cuando tenía doce años. (Lucas 2:41-50). Era importante para ella llevar al niño al templo, así como tu madre te lleva hoy a la iglesia. Ella atendió la bodas de Caná y alentó a su hijo para realizar su primer milagro. Las madres nos animan para que hagamos lo mejor. Ella siempre estaba atenta para su seguridad. Una vez, cuando él tenía mucha gente siguiéndolo ellos no podían entrar a la casa porque estaba muy llena, y ella quería estar segura que él estaba bien. (Marcos 3:21,31-35). Las madres naturalmente estarán atentas para nuestra seguridad. María siguió a Jesús a la cruz y observó horrorizada como ellos crucificaban al Señor de la Vida. Ella amó a su hijo y debe haber llorado mientras que él confió su cuidado a Juan (Juan 19:25-27). Ella visitó el sepulcro en la mañana de Pascuas y su pena se tornó a alegría cuando vio el sepulcro vacío. Una madre es devota y sigue a sus hijos tanto en las buenas como en las malas. Que ejemplo maravilloso de maternidad tenemos cuando consideramos la vida de María, la madre de Jesús. Estén seguros de agradecer a Dios por su madre y de decirle cuanto la quieren.


¡ Dios te Bendiga !

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