viernes, 22 de abril de 2011

VIERNES SANTO



El Viernes Santo es el día de pasión y muerte del Señor y del ayuno pascual como signo exterior de nuestra participación en su sacrificio
Este día no hay celebración eucarística, pero tenemos la acción litúrgico después de medio día para conmemorar la pasión y la muerte de Cristo. Cristo nos aparece como el Siervo de Dios anunciado por los profetas, el Cordero que se sacrifica por la salvación de todos.
La cruz es el elemento que domina toda la celebración iluminada por la luz de la resurrección, nos aparece como trono de gloria e instrumento de victoria; por esto es presentada a la adoración de los fieles.
El Viernes Santo no es día de llanto ni de luto, sino de amorosa y gozosa contemplación del sacrificio redentor del que brotó la salvación. Cristo no es un vencido sino un vencedor, un sacerdote que consuma su ofrenda, que libera y reconcilia, por eso nuestra alegría.


Este Viernes Santo, también se reflexiona cada una de las siete palabras que Jesucristo pronunció en la Cruz antes de su muerte.



1. “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”


2. “En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso”


3. “Mujer, he ahí a tu hijo, Hijo, he ahí a tu madre”


4. “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?


5. “Tengo sed”


6. “Todo está cumplido”


7. “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”


Con esta última palabra, y tras un suspiro, el Señor en la cruz el momento más doloroso del Cristianismo, pero a la vez, es símbolo máximo de la fe, de la esperanza y salvación.

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