martes, 31 de mayo de 2011

Jesús Sopla el Espiritú Santo




san Juan 20,19-23 Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en su casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: "Paz a vosotros." Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: "Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envió yo." Y, dicho esto, soplo sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos."Palabra del Señor


DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA


En estos tiempos de "seres vivos", pero no "seres humanos", en estos tiempos en los que por desgracia parece que lo mismo da "ponerse pechos" que interrumpir voluntariamente un embarazo; en estos tiempos de crisis y aumento de personas que se quedan sin trabajo, en tiempos de crispación política porque unos se enfrentan a los otros aunque sea por alguna tontería, en tiempos de mejor no decir nada por si acaso te tachen de lo que no eres; en estos tiempos, en donde hay algunos amigos que enferman y familias preocupadas por ellos. ¿Dónde estamos nosotros? Nuestra conclusión es que estamos metidos en casita, porque dentro ya tenemos bastante. Sin embargo, cuando Jesús entra, primero nos serena, nos da la paz, nos alivia, nos inspira y después, nos damos cuenta de que hay madres implicadas en política porque quieren construir un mundo mejor para sus hijos y para los nuestros; esposos mezclados entre los más pobres para llevar la paz; padres y madres tratando de cuidar a niños para reunir a otras familias. Familias llenas del Espíritu Santo, enviadas al mundo. Feliz Pentecostés.


DESDE EL TERCER MUNDO (Solteros, profesionistas)

El Espíritu Santo es la verdadera conexión divina que tenemos los seres humanos.Su permanencia entre la humanidad es la que hace efectiva nuestra relación con el Padre y con el Hijo. Ante las diferentes situaciones y realidades que debemos afrontar las personas a lo largo de la vida, especialmente en países inestables económica, social y politicamente, esta presencia Divina se hace indispensable, porque es quien trasmite la esperanza y el soporte anímico para seguir viviendo.Ese soplo que Jesús emana sobre los discípulos, es un soplo de vida, que refresca y permite seguir asumiendo la realidad para trasformarla en algo mejor, porque es capaz de sanar, enseña a perdonar y permite encontrar en las dificultades motivos de lucha y resistencia".


DESDE LO SOCIAL


Jesús nos envía a trabajar por Su Reino como el Padre lo envió a Él. ¡Menuda tarea! Inabarcable, pero fascinante. Para ello nos da su Paz y exala su Espíritu sobre nosotros. Pentecostés podría suponer para nosotros, como para los discípulos, el fin del miedo y del temor, la apertura y el compromiso en todas las facetas de la sociedad y en todos los ámbitos de la vida pública donde se juega el bien común:- En la política: para las próximas elecciones europeas creo que hace falta apostar por la regeneración democrática y apostar por esos nuevos partidos que, basados en la solidaridad proponen otra forma de hacer política.- En la economía: consumiendo responsablemente, apoyando las empresas que lo hacen mejor, poniendo nuestros ahorros en la banca ética- En la cultura: apostando por los medios de información alternativos mucho más cercanos a la realidad de los últimos y por las publicaciones de tantas asociaciones que nos muestran otra forma de ver el mundo.Y es que, invadidos por el Espíritu, nuestra vida puede ser cada día como un lengua de fuego alegre que integra y redime a todos por amor.


DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS


¿Qué haríamos sin el Espíritu Santo? Sabemos que solos no podemos. En la tarea de educar tenemos fracasos, y más hoy en día con tantos patrones educativos diferentes. Si aprendemos a levantarnos, a sacar de lo malo, escalones para crecer, de la falta de recursos, creatividad, si no nos da pereza volver a empezar, ahí tenemos al Espíritu alentándonos. Hay días en que lo notas especialmente. Parece que el día va a salir torcido y en cualquier curva reflexionas y está Él. Es bueno enseñar a los niños a pedirlo: “Padre, en nombre de Jesús envíanos tu Espíritu”.


Reconozcamos sus frutos de amor, alegría, paz, fe…

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