jueves, 30 de julio de 2009

DAVID Y GOLIAT


DAVID EL PEQUEÑO PASTOR VENCE A GOLIAT


El capítulo 17 del versiculo 31 al 58 libro de Samuel (la Biblia) narra la difundida historia de David contra Goliat; de un pequeño pastor de un rebaño de ovejas contra un guerrero gigante.

La mayoría de Ustedes sabe que el vencedor fue el más débil.
Uno de sus pasajes pone en boca de David lo que sigue: "El mundo sabrá que hay un Dios en Israel; y todos los aquí reunidos deben saber que ni con espadas ni con lanzas salva el Señor. La batalla es del Señor".
Según este enunciado: La suerte de Israel, y no dudo que la de los pueblos, está sujeta a la voluntad de Dios.

Habrá quien objete mi aseveración alegando que la cita sólo aplica a Israel. Lo sé. Sin embargo, a esta altura de la historia de la humanidad y de las actuales circunstancias, prefiero acogerme a una lectura más fraternal, alejada de toda parcialidad, que nos presente a un único Dios y Padre de todos los pueblos.
Humildemente, me parece que si aceptamos la existencia de DIOS, es razonable pensar que es el creador de todos y es para todos por igual.
Volviendo al relato de David y Goliat, a simple vista, parecería que se lee una historia.
Pero eso es sólo la cáscara.
Sin poner en tela de juicio el valor histórico que pudiera tener, la narración nos regala algo de mayor provecho: ciertas moralejas.
¿Cuáles?

* Un pequeño puede vencer a un gigante.
* No importa cuantas armas tenga el poderoso rival.
* Dios decide quien será el vencedor.

Ese es el eje del pasaje de 1ra. de Samuel 17.
Nadie podrá concluir algo sustancialmente diferente a esto.
David, un joven pastor, pequeño, sin entrenamiento militar, pudo vencer a un guerrero experimentado, mucho más grande que él.
Goliat tenía armadura y espada; David sólo una honda y fe.
Pero todo fue posible porque Dios así lo quiso.
Nadie hubiera apostado una sola moneda a David. ¿Qué maravilla podría esperarse de un pastor de ovejas metido a luchar contra un jayán "un guerrero gigante"?
Pero lo inesperado sucedió.
Cuenta el pasaje bíblico que la piedra arrojada por David golpeó exacta sobre la frente de Goliat, haciendo que éste perdiera el conocimiento. Una vez inconsciente sobre el suelo, tomando la propia espada del gigante guerrero, David lo decapitó.
Nadie hubiera pensado que el más débil derrotaría al más fuerte.
Sin embargo era algo previsible, tal como lo confirma un pasaje del capítulo anterior: "Lo que mira el hombre no es importante, pues el hombre se fija en las apariencias. Dios se fija en el corazón" (1 Samuel 16:7).

BIOGRAFIAS:


"LUCHA Y VENCERAS"
Lucha hasta el final y nunca te abandones en la derrota.
Abandónate solo en Dios porque...
"Si Dios esta por nosotros, ¿Quién estará contra nosotros?" ( Rom. 8:31)

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada