lunes, 23 de marzo de 2009

El amor de Cristo siempre es más fuerte que el mal en el mundo.

Jesús dijo: “ Venid, benditos de mi Padre, que cuando tuve hambre, me diste de comer, cuando tuve sed, me diste de beber, cuando estuve desnudo me vestiste, cuando estuve enfermo, me atendiste, cuando estuve preso, me visitaste.
Son palabras que encontramos en el evangelio y que aquí debemos practicar todo el tiempo. Amor y servicio. Ése es el amor en acción.
En la vida actual hay demasiado ruido, y eso hizo que la gente llegue a temerle al silencio. Saben que si se callan, van a escuchar de verdad y eso a veces suele ser muy doloroso.
Nuestra conciencia es sabia y no resiste el engaño. Se debe pedir perdón y saber perdonar.
Todas las noches antes de dormir debemos realizar el examen de conciencia, por si fuera nuestro último día.
Dios esta en todo y en todas parte. Los hindúes, los musulmanes o los cristianos somos sus hijos. Todo lo son.
El mundo es uno y la humanidad es una.
Si no creyéramos que en cada pobre, enfermo o moribundo está el cuerpo de Cristo, no tendríamos fuerzas para llevar a cabo el trabajo. Es a Cristo a quién tocamos en cada cuerpo de los hambrientos y los abandonados. Él dijo “ Lo que hagas por ello, lo haces por mí “.
La guerra es el fruto de la política. Además si uno se envuelve en la política, hay que tomar bando por algún partido. Yo no quiero eso. Mi bando es el de los desposeídos y el de los necesitados.
Somos siempre capaces de elegir: el bien o el mal. Nadie es malo por naturaleza. Dios nos creó para destinos de grandeza.
Cuando digo “ el menor de mis hermanos ” hablo no solo de los que sufren pobreza física, sino de quienes sufren soledad. Hablo de los necesitados no solo de comida, sino de la palabra de Dios. Aquellos que buscan justicia y amor. Los que piden huir de su ignorancia y recibir conocimientos. Aquellos que quieren llegar a la verdad. Los que más que ropa, buscan dignidad. Los que piden caricias en el cuerpo y el espíritu. Los que son víctimas del abuso y de la discriminación . Los que son abandonados e indigentes. Los que han perdido la esperanza, que es lo ultimo que deberían perder. Los que creen haber perdido a Dios. Lo que caen en adicciones. Los que están presos.
Al olvidar el llamado de Dios, obramos mal, pero no por ello perdemos todo lo bueno que hay en nuestra naturaleza.
Solo hay que hablar con Dios. El es nuestro Padre, sea cual sea nuestra religion, todas las religiones tienen su derecho a la verdad.
La Madre Teresa de Calcuta dijo:Los niños deben aprender a rezar y los padres debe rezar con ellos. Si es así, se logra mucho más fácilmente fortalecer nuestra fe. Hay que enseñar a los hijos que es una forma de evitar el sufrimiento.
Si no logramos pedir perdón a alguien en particular, deberíamos disculparnos con Dios, que es misericordia pura. Es necesario estar libre de cargas y con el corazón puro. Dios siempre perdona y libera, si nos acordamos de él y le entregamos nuestro tormento. Se deber rezar para poder perdonar a quienes nos hay herido y dañado.¿Cómo podemos pedir perdón a Dios, si no sabemos perdonar a los otros?
Las parejas que están crisis deberían rezar y perdonar. Saber que en nuestro humano camino han sido unidos por alguna circunstancia divina . Aprender de ese encuentro. Superar las dificultades y salir fortalecidos. Respetarse y perdonarse. Uno tiene que corregir en uno mismo, antes de molestarse con el otro.
No hay nada que tener miedo a escuchar las verdades que están en nuestro interior.
Tómate tiempo para pensar. Tómate tiempo para rezar y tómate tiempo para reír.
La mejor manera de mostrar nuestra gratitud a Dios y la gente, es aceptar todo con alegría.

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