sábado, 12 de septiembre de 2009

OBRA Y RESTAURACIÓN DE LA IGLESIA

SE COLAPSA LA IGLESIA MAS ANTIGUA DE GUAYMAS
Tenía 154 años de su construcción
Después de 154 años de su construcción, en 1855, la iglesia de San Fernando, de nominada como la más antigua del Puerto de Guaymas, colapsó debido los más de 500 mm de agua, resultado de la tormenta tropical “Jimena”.
“Era la más antigua y con gran valor para los guaymenses, su construcción inicio en 1855, la primera etapa se termino la cúpula aproximadamente en 1880”, relató el padre René Esquer Verdugo.
Ubicada en el corazón de Guaymas, casi frente al mar, a espaldas del la estatua del Pescador y resguardada entre cerros, la Iglesia de San Fernando representa gran historia para esta comunidad.
Desafortunadamente la noche del 3 de septiembre, después de más 1 día de lluvia, la cúpula principal colapsó, derrumbándose a los pies de los diferentes santos que albergaba la construcción.
“Escuche a los lejos un estruendo, de algo que colapsaba, pero no imagine que fuera mi parroquia”, mencionó el padre.
Sin embargo esto no detiene al padre René Esquer Verdugo, por el contrario dice sentir su iglesia con más fuerza, ya que lo que se derrumbo solo fue un edificio.
“Ahorita es más grande la obra que tenemos que hacer afuera, con la gente, yo veo a mi iglesia mas fortalecida, lo que se derrumbo fue solo un construcción material”
-o-
Jesús da a Pedro la administración de la Iglesia
Es el propio Jesús quien hace a Pedro primero entre los apóstoles y administrador de su Iglesia:
"Y ahora yo te digo: Tú eres Pedro (o sea Piedra), y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; los poderes de la muerte jamás la podrán vencer. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos: lo que ates en la tierra quedará atado en el Cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el Cielo." (Mt 16, 18-20)
El papel de Pedro como gran pastor en la Iglesia, ejercido en Hechos 15, 6-11 por ejemplo, queda además indicado expresamente en Juan:
"Cuando terminaron de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?” Contestó: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero.” Jesús le dijo: “Apacienta mis corderos.” (Juan 21, 15)
Jesús, en Lucas, ora especialmente por San Pedro para que, llegada la prueba, sea quien fortalezca a los demás, luego de señalar, durante la Ultima Cena, que todos los apóstoles tienen especial importancia en el plan de Dios:
"Ustedes son los que han permanecido conmigo compartiendo mis pruebas. Por eso les doy el reino como mi Padre me la dio a mí. Ustedes comerán y beberán a mi mesa en mi Reino, y se sentarán en tronos para gobernar a las doce tribus de Israel.
¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha pedido permiso para sacudirlos a ustedes como trigo que se limpia; pero yo he rogado por ti para que tu fe no se venga abajo. Y tú, cuando hayas vuelto, tendrás que fortalecer a tus hermanos.” (Lc 22, 28-32)



--¿CUANDO PROSPERA LA OBRA Y RESTAURACIÓN DE UNA IGLESIA?--

(Esdras 5:8)


Ni Esdras ni Nehemías figuran entre lo héroes que pusieron en fuga a ejércitos poderosos ni entre los que, como Moisés y Elías, hicieron milagros espectaculares ni entre los que, como David y Salomón, ciñeron corona de reyes. Pero su obra, en muchos aspectos, fue superior a la de Salomón. De Salomón se nos dice que edificó un Templo, en Jerusalén, que fue el asombro y la admiración de las naciones.


El hijo de David engrandeció a Jerusalén y le engalanó con palacios y mansiones suntuosas. Pero Salomón dispuso para sus empresas de tesoros fabulosos y de todo un ejército de arquitectos y obreros, mientras que Esdras y Nehemías apenas pudieron hacer uso de muy escasos medios y realizaron su obra en medio de las más adversas circunstancias.


La Jerusalén que Nehemías y Esdras tuvieron que reconstruir había perdido todo el esplendor del tiempo de Salomón. Las invasiones y los sitios la habían demolido. Apenas ruinas y escombros había en ella cuando regresaron del exilio de Babilonia. Y mientras que en otro tiempo los reyes de la tierra se disputaban la amistad del monarca de Jerusalén, en días de Esdras y Nehemías ocurría lo contrario: Todos eran enemigos que se oponían a la restauración de la ciudad.

¿En qué consistió el secreto del triunfo? ¿Cómo pudo prosperar la obra? Si leemos los dos libros que de este tiempo nos hablan (Esdras y Nehemías) veremos que:

LA OBRA DE UNA IGLESIA PROSPERA CUANDO DESPIERTAN LOS DORMIDOS

Esdras 1:5 dice: Se levantaron todos aquellos cuyo espíritu Dios despertó. No dice: Se levantaron los más capacitados. No dice: Se levantaron todos los líderes.

A la convocatoria respondieron todos aquellos cuyo espíritu despertó Dios. Mientras estaban dormidos, no hubo iniciativas ni movimiento.El que duerme quizá sueña que está empeñado en una gran empresa y que está haciendo maravillas. En sueños, se cree al frente de todos, avanzando. Pero el que duerme no da un paso. Un héroe como Sansón, mientras duerme, quizá sueña que se encuentra cosechando triunfos y cubriéndose de gloria. ¡Y no ve que todo lo va a perder por dormir! (Jueces 16:15-21) Un caudillo como Saúl, mientras duerme, quizá se deleita viendo en sueños a sus enemigos bajo sus pies. ¡No se da cuenta que, por dormir, le están cortando un pedazo a su capa! (1 Samuel 24:3,4 Mateo 26:40,41) Basta que un ejército de gigantes duerma para que un puñado de enanos se levante con la victoria. Dios tuvo que despertar a Su pueblo. El mal no era que fuesen pocos ni de escasos recursos. El mal era que estaban con flojera en el alma. ¡El sueño del conformismo los había anulado a todos! ¡Habían llegado a acostumbrarse a la idea de ser un pueblo sometido, a vivir en ruinas! Dios tuvo que despertarles. ¡Y entonces sí que hubo deseos de trabajar, de hacer algo hermoso, de emprender iniciativas! ¡Cómo nos amonesta Dios contra el sueño de la despreocupación! (Proverbios 6:9-11 10:5 Juan 4:35) De Jonás, el profeta, llega a decirnos la Biblia que, cuando los que con él navegaban se sentían perecer y clamaban desesperados, él, el profeta de Dios, dormía en un rincón del barco. ¡Despierta, dormilón -le dicen-, clama a tu Dios! (Jonás 1:5,6) ¡Qué amonestación! ¡Qué triste es que cuando más necesita el mundo de nuestro celo y de nuestro testimonio, estamos durmiendo, perdiendo nuestras mejores oportunidades de testimonio! Jesús nos cuenta de un hombre que había sembrado su campo, y mientras dormía, vino el enemigo y sembró cizaña. (Mateo 13:25) De haber estado despierto, posiblemente el enemigo no habría podido sembrar cizaña. ¿Nos lamentamos por la cizaña de error que en el mundo hay? ¿Habría sembrado Satanás cizaña si nosotros hubiésemos sabido mantenernos vigilantes y no dormir? La obra de Dios en el mundo, el testimonio del evangelio, sólo prospera cuando despiertan los que estan dormidos.
Algunos de nosotros pensamos que le estamos haciendo un favor a Dios cuando vamos a la iglesia o leemos la Biblia. Aún mas, pensamos que le hacemos un favor a Dios al hacerlo Señor de nuestras vidas. No mis hermanos, no le estamos haciendo ningún favor, NOS HACEMOS A NOSOTROS MISMOS UN FAVOR. ¡Dios no nos necesita, nosotros le necesitamos! Razonemos juntos para obtener un verdadero entendimiento de esto. nos lo dice en el salmo 50 7-15
SALMO 50:7-15
50:7 "Escucha, pueblo mío, yo te hablo; Israel, voy a alegar contra ti: yo soy el Señor, tu Dios.
50:8 No te acuso por tus sacrificios: ¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!
50:9 Pero yo no necesito los novillos de tu casa ni los cabritos de tus corrales.
50:10 Porque son mías todas las fieras de la selva, y también el ganado de las
montañas más altas.
50:11 Yo conozco los pájaros de los montes y tengo ante mí todos los animales del campo.
50:12 Si tuviera hambre, no te lo diría, porque es mío el mundo y todo lo que hay en él.
50:13 ¿Acaso voy a comer la carne de los toros o a beber la sangre de los cabritos?
50:14 Ofrece al Señor un sacrificio de alabanza y cumple tus votos al Altísimo;
50:15 invócame en los momentos de peligro: yo te libraré, y tú me glorificarás".

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