domingo, 6 de septiembre de 2009

ORACIÓN DEL AFLIGIDO QUE ACUDE A DIOS

Todos ustedes son Mi Pueblo, sin importar de qué credo y raza son. Recuerden que Yo soy AMOR y recuerden que Yo los he creado a todos.


No duden, a pesar de que son imperfectos, Yo les abriré Mis Brazos; aunque su amor es tibio, caigan en Mis Brazos y Yo, Quien soy el Maestro del Amor, les enseńaré a amarme y les mostraré cómo amarse los unos a los otros. Vengan a Mí, aún aquellos que no Me aman, Yo los he perdonado, vengan, los sanaré.


Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar (Mateo 11:28)




SALMO 6
Señor, no me corrijas con ira,no me castigues con cólera.
Misericordia, Señor, que desfallezco; cura, Señor, mis huesos dislocados.
Tengo el alma en delirio, y tú, Señor, ¿hasta cuando? Vuélvete, Señor, liberta mi alma,sálvame por tu misericordia.
Porque en el reino de la muerte nadie te invoca,y en el abismo, ¿quién te alabará?Estoy agotado de gemir:de noche lloro sobre el lecho, riego mi cama con lágrimas.
Mis ojos se consumen irritados,envejecen por tantas contradicciones.Apartaos de mí, los malvados,porque el Señor ha escuchado mis sollozos; el Señor ha escuchado mi súplica, el Señor ha aceptado mi oración.
Que la vergüenza abrume a mis enemigos, que avergonzados huyan al momento.

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